CIUDAD DEL VATICANO- «La civilización occidental ha perdido la
orientación, navega sin rumbo». Tras la celebración de la Epifanía
del Señor en la Basílica de San Pedro, Benedicto XVI advirtió
ayer antes del rezo del Ángelus de que el mundo, pese a todos sus
recursos, no es capaz de «dar a la humanidad una luz para orientar
su camino». Por el contrario, la Iglesia, gracias a la Palabra de
Dios, «ve a través de las tinieblas». «No posee soluciones técnicas,
pero tiene la mirada puesta en la meta, y ofrece la luz del
Evangelio a todos los hombres de buena voluntad, de cualquier nación
y cultura», dijo el Papa desde la ventana de su estudio del Palacio
Apostólico. Ante los miles de peregrinos congregados en la Plaza de
San Pedro, el Pontífice recordó que los cristianos pertenecientes
a las Iglesias Orientales celebran hoy la Navidad, pues se rigen por
el calendario juliano.
Los Magos de Oriente fueron el argumento principal de la homilía de
Benedicto XVI durante la misa de la Epifanía, en la que celebró la
ordenación episcopal de dos nuevos nuncios. Recordó que los Magos
siguieron la estrella hacia Jesús para afirmar después que «la
verdadera supernova» que guía al hombre es Cristo. «Él es, por
decirlo así, la explosión del amor de Dios, que hace brillar en el
mundo el enorme resplandor de su corazón». Luego comparó a los
Magos con los santos, pues ambos son «constelaciones de Dios que
nos muestran el camino». En unos y en otros el contacto con la
palabra de Dios ha provocado «una explosión de luz, a través de
la cual el resplandor de Dios ilumina nuestro mundo y nos muestra el
camino». «Los santos son estrellas de Dios que dejamos que nos guíen
hacia aquel que anhela nuestro ser», aseveró el Papa.
De estos Magos que fueron a adorar al «Rey de los Judíos que
acababa de nacer en Belén», dijo que iban por delante, pues
inauguraron «el camino de los pueblos hacia Cristo». «Podemos
decir que eran hombres de ciencia, pero no sólo en el sentido de
que querían saber muchas cosas: querían algo más. Querían saber
cuál es la importancia de ser hombre», dijo. También calificó a
los Magos de Oriente como personas de «corazón inquieto»,
inconformistas ante lo «aparente o visual». «Eran hombres en
busca de la promesa, en busca de Dios». Eran además hombres «vigilantes»,
«valientes» y «humildes», con cintura para aguantar las burlas y
críticas que a buen seguro les llovieron por su deseo de
encaminarse hacia Jesucristo recién nacido.
Acercarse a Dios
A los Magos de Oriente lo que les importaba era la verdad, «no la
opinión de los hombres». Por eso superaron las dificultades,
renuncias y fatigas para postrarse ante «un niño de pobre familia
y descubrir en él al Rey prometido, cuya búsqueda y reconocimiento
había sido el objetivo de su camino exterior e interior». Todas
estas características hacen de los Magos un excelente ejemplo para
el ministerio episcopal. «El obispo debe de ser también un hombre
de corazón inquieto, que no se conforma con las cosas habituales de
este mundo, sino que sigue la inquietud del corazón, que lo empuja
a acercarse interiormente a Dios», pidió el Papa.
El español Santos Abril,
nuevo cardenal
El Colegio Cardenalicio contará a partir del próximo 18 de febrero
con 22 nuevos miembros tras la celebración del cuarto consistorio
del pontificado de Benedicto XVI. Entre los nuevos purpurados hay un
español, Santos Abril y Castelló (en la imagen), quien el mes
pasado tomó posesión como arcipreste de la basílica romana de
Santa María la Mayor. Con la creación como cardenal de Abril y
Castelló, España suma 10 birretes cardenalicios, lo que la
convierte, junto a Brasil, en el tercer país más numeroso de este
exclusivo club. Sólo la superan Italia, con 52 cardenales, y
Estados Unidos, con 19. La mayoría de los cardenales que serán
creados forman parte de la Curia. Destacan los nombres de Fernando
Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los
Pueblos, y el de Joao Braz de Aviv, responsable del dicasterio para
la vida religiosa.