Mercedes Alsina, tetrapléjica: “la silla de ruedas no es una
desgracia sino un llamamiento”
Alegría, fuerza y positividad caracterizan a esta chica de 30 años
que pese a ser tetrapléjica tiene trabajo y ha podido estudiar sin
retrasos. Vive día a día sin marcarse metas inalcanzables sino
ilusionándose con las factibles
Mercedes Alsina junto a su hermano sacerdote
Toni Bardia 10/10/2011
Mercedes es menuda, pero en ese cuerpo pequeño ha crecido
enormemente una fuerza de voluntad alimentada por la fe.
He crecido con ella desde pequeña y de mayor me ha ayudado a
encontrar las respuestas. La más crucial, ‘¿por qué me haya
tocado a mí?’, es la que da más ‘rabia’ porque no me gusta
pensarlo así. La fe me ha hecho mirarlo de otro modo. Estar en una
silla de ruedas no es una desgracia sino un llamamiento a ofrecer la
cruz y aprender a llevarla.
¿Todos tenemos una cruz?
Todos la tenemos, ya sea mental o física. Dios nos da los medios
para ir tirando con alegría. La mía, no es un castigo, es algo que
se me pide. No puedo cambiarlo pero sí elegir entre llorar o
superarlo. Tengo la suerte de tener fe. No concibo esto sin fe, sin
ella no tiene sentido. Si fuera un boleto de lotería que me hubiera
tocado, me daría rabia. Dios te quiere mucho, no te envía una cosa
mala. Dios nos da libertad y está al lado de los que sufren. Jesús
nos da la alegría necesaria para que te apoyes en él y sigas
adelante.
¿Cuáles son tus ilusiones?
Vivo el día a día. No quiero plantearme las cosas a largo plazo.
Ahora estoy en una etapa estable. Soy feliz pero no estoy todo el día
contenta, a veces también estoy triste. Cada logro que he conseguido
ha valido la pena. He tenido que luchar mucho pero las cosas se
aprecian más cuando cuestan un poco. De todas formas, siempre hemos
buscado cosas a mi alcance, metas con las que pudiera ilusionarme sin
frustrarme.
¿Nos lamentamos demasiado?
Lamentarse no sirve de nada. Hay que disfrutar más y dedicar
menos tiempo a lamentarse. Antes de quejarme pienso si tengo razón y
si consigo algo.
¿Qué límites has tenido que superar hasta llegar a esta
estabilidad?
Estudiar. Desde los 4 años fui a una escuela normal. Con la ayuda
de profesionales y después de mis hermanas y amigos, conseguí
terminar mis estudios sin retrasarme. Al principio no fue fácil pero
al final me invitaban a todas las fiestas. A medida que me iban
conociendo los demás niños, cada vez querían ayudarme más y hasta
se peleaban para quedarse conmigo en el patio. En la universidad no
necesité tanta ayuda. Gracias a una beca para darme apoyo, una chica
me ayudó durante el primer ciclo de la carrera. Lo que empezó como
una colaboración, se convirtió en amistad y el resto del grupo me
ayudó hasta el final de la licenciatura.
¿Cómo te gusta que te traten tus amigos?
Como una más. Con ellos me olvido que estoy en una silla, se me
hace invisible a pesar que mi nivel de dependencia es muy grande. Me
han hecho sentir integrada. Me dejo ayudar porque beneficia a los dos:
se aprende a tener paciencia, a transmitir alegría, capacidad de
superación, a recibir cariño.
¿Qué ha significado para ti poder trabajar?
Es un privilegio poder trabajar de lo que has estudiado. Al
principio sólo me ofrecían trabajos de teleoperadora hasta que recalé
en la librería Balmes. Las oportunidades hay que buscarlas, si te
encierras en casa no te traen nada. Me gusta el trabajo. Ves tanta
gente que no está a gusto con el trabajo, yo espero la vuelta del
verano para volver a trabajar. Mantengo la página web actualizando
los libros disponibles y atiendo las consultas de los clientes. Me
siento útil y es muy importante para mí poder trabajar en la tienda
y no desde mi casa.
¿Qué actividades cotidianas te suponen más esfuerzo?
Casi todas. Por ejemplo, leer un libro. Alguien me lo tiene que
buscar, colocármelo en el atril e ir pasándome las páginas. Ya
desde por la mañana necesito a alguien que me levante y me arregle
para ir a trabajar. Los horarios de los que me cuidan tienen que
adaptarse a los míos. Dependo de alguien hasta para el simple gesto
de rascarme un ojo.
¿Cuáles son tus miedos?
El qué pasará cuando mis padres falten.
¿Qué sientes cuando se habla de eutanasia y muerte digna?
Pues que a menudo se esconde la actitud egoísta de la familia que
no quiere sufrir más. Se manipula al enfermo y su voluntad. Yo digo,
quién eres tú para matar alguien. Quien no es digno eres tú. Detrás
de la eutanasia hay mucho egoísmo y miedo. Se intenta vender el lado
positivo de la eutanasia en lugar de defender la vida: la fuerza y
dignidad de la persona.
Mercedes
Alsina tiene 30 años. A los 2 un virus la dejó tetrapléjica.
A partir de entonces se desplaza en silla de ruedas. Gracias a
su fuerza de voluntad por un lado y, por el otro, el apoyo de
las nuevas tecnologías, familia y amigos, consigue trabajar y
hacer las tareas cotidianas. Se define realista, ha aprendido
que es bueno ilusionarse pero sólo ante lo que uno puede
hacer. Estudió en una escuela normal con la ayuda de
profesionales, amigos y familiares. Se graduó en
Biblioteconomía y Documentación en
la UB. Tiene
7 hermanos, le apasiona la informática, Internet, donde puede
navegar sin la silla, y da catequesis.