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Los problemas de España: una sociedad resignada y pasiva
El aborto, problema específico de la mujer, no aparece en el CIS
aunque en el año 2010 se practicaron más de 115.000
Francisco Rodríguez Barragán
13/01/2012 Leo con frecuencia las encuestas del CIS y en el barómetro de octubre pasado, al preguntar a los encuestados cuáles con los tres principales problemas que existen actualmente en España, aparecen el paro (81%) la economía (51,3%) y la clase política y los partidos (23,6%). Los restantes problemas que aparecen en el listado, hasta 32, ninguno llega al 10%. La inmigración alcanza el 8,3%, la sanidad el 7,8%, la corrupción y el fraude el 5,5%, muchos aparecen por debajo del 1% y algunos a cero.
El escaso
porcentaje de tantos problemas ¿significa acaso que ya están
resueltos para la mayoría? En modo alguno.
Tomemos, por ejemplo, el problema de la droga que aparece con 0,6%.
En los años 80 la sociedad en su conjunto percibió la gravedad del
problema y se movilizó para resolverlo. En la actualidad España es
uno de los mayores consumidores de droga de todo tipo y de alcohol.
El número de personas afectadas por adicciones va en aumento, pero
no hay alarma social, sino que parece que la sociedad en su conjunto
ha aceptado como “normal” que las personas se droguen y se
destruyan a ellos y a su familia. Es un caso claro de problema
irresuelto e incluso agravado pero que, según los barómetros del
CIS, no importan a casi nadie.
Que “los problema
relacionados con la mujer” figure a cero, no resulta comprensible
después de escuchar constantemente los casos de violencia de
“genero”, mejor violencia doméstica. El aborto, problema
específico de la mujer, no aparece como tal, aunque según los
datos oficiales en el año 2010 se practicaron más de 115.000, con
sus secuelas de muerte y dolor. La sociedad parece haberlo
aceptado como algo “normal”, incluso como el ejercicio de ¡un
derecho!
La crisis de
valores alcanza un modesto 2,1% en el barómetro, cuando en mi opinión
es un problema gravísimo de consecuencias incalculables, pero la
sociedad apenas si se alarma, si acaso comenta que los tiempos han
cambiado, sin cuestionarse la dirección de este cambio, sin duda a
peor.
Los problemas
relacionados con la juventud solo representan el 1,5% en la
encuesta. La alarmante cifra de paro juvenil, la falta de
perspectivas de trabajo para los jóvenes, el botellón
generalizado en unos fines de semana cada vez más largos, también
se acepta complaciente o resignadamente por la sociedad, que no se
alarma por ello.
En otra de las
preguntas de la encuesta se refiere a la importancia que dan los
encuestados a diversos aspectos de su vida y se destaca en primer
lugar la familia, valorada como muy importante por el 89,2%. Es
curioso algo tan importante como la familia resulte la institución
cada vez más frágil y más desamparada. En esto también la
sociedad en su conjunto está aceptando inestables uniones de hecho
y de derecho, separaciones sucesivas, divorcio exprés o relaciones
sexuales sin proyecto de vida en común.
La natalidad está
en caída libre, sin alcanzar, ni de lejos, la tasa de reposición,
por lo que estamos abocados a convertirnos en una sociedad
envejecida, con cada vez menos jóvenes. El sistema de prestaciones
sociales terminará por ser inviable. Pero este problema pavoroso no
parece tener interés en las encuestas del CIS ni para los españoles.
Aunque los
problemas económicos y el paro se perciban como los más urgentes,
me parece más grave una sociedad que acepta pasivamente todos los
demás.
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